Siempre
que dos personas se conocen, se crea un
mundo nuevo. Por el solo hecho de conocerse cobra existencia un fenómeno
nuevo, que antes no estaba, que nunca antes existió. Y a través de ese
fenómeno nuevo las dos personas experimentan un cambio y una transformación.
Por
separado, somos una cosa; juntos, de inmediato nos transformamos en otra. Ha
sucedido algo nuevo. Una mujer, cuando se convierte en amante, deja de ser la
misma mujer. Un hombre, cuando se convierte en padre, deja de ser el mismo hombre.
Nace un bebé, y en cuanto nace, la madre
también nace. Eso jamás existió con anterioridad. La mujer existía, pero nunca
la madre. Y una madre es algo absolutamente nuevo.
La
relación es creada por nosotros, pero, a su vez, la relación nos crea.